Danza
En la vanguardia del movimiento
La Historia de la danza moderna de nuestros días empezó cuando terminó la II Guerra Mundial en 1945 y aún continúa. Bailarines estadounidenses como Alwin Nikolais, Merce Cunningham, James Waring, Paul Taylor, Alvin Ailey y Twyla Tharp se inspiraron en la diversidad de estilos de danza del siglo XX. Sus trabajos combinan y fusionan técnicas extraídas de la danza social, el ballet y la danza moderna. (En los años que siguieron a la II Guerra Mundial, los coreógrafos de ballet clásico utilizaban con la misma libertad la danza moderna). Merce Cunningham revolucionó la danza convencional al fusionar la técnica de Graham con el ballet tradicional, localizando la fuente del movimiento en la columna vertebral. Estructuraba el movimiento a través de métodos aleatorios y consideraba la música y la decoración como independientes de la danza. Sus obras descubren a bailarines que, individualmente, experimentan sobre su relación con el tiempo presente y el espacio abstracto, en lugar de hacerlo con la historia y el lugar.
James Waring y, más recientemente, Twyla Tharp han trabajado con compañías de ballet clásico y con sus propias compañías de ballet moderno. Junto a Paul Taylor y Alwin Nikolais, emplearon el humor en sus coreografías, al hacer parodias sobre su propio estilo y sobre otros tipos de danza. Tharp empezó su carrera como parte de la vanguardia de la década de 1960. Durante este tiempo de conflicto social, los bailarines estadounidenses Yvonne Rainer, Trisha Brown, Meredith Monk y otros crearon trabajos en el límite de lo que se puede considerar danza. Se interesaron por las actividades diarias, la manipulación de objetos y de medios de comunicación. En estos años se llegó a aceptar el trabajo de estos coreógrafos, pero pocos alcanzaron el éxito de Tharp.
La danza moderna (o posmoderna) de mediados de 1980 no se interesa por las técnicas tradicionales y se apoya en elementos teatrales y en recursos pictóricos y literarios. El Tanztheater, fundado por la coreógrafa y bailarina alemana Pina Bausch ha presentado largos espectáculos combinando medios de comunicación audiovisules como en Los siete pecados capitales, inspirada en la tradición de la danza expresiva de Kurt Jooss. Otros notables bailarines posmodernos son los estadounidenses Mark Morris, quien trabajó con Twyla Tharp y el bailarín de ballet Elliot Feld; también hay que mencionar a Karole Armitage, bailarina y coreógrafa de Mollino Room, que bailó con Mijaíl Baryshnikov y el American Ballet Theatre en 1986. El trabajo de Armitage se caracteriza por movimientos que imitan a los insectos y por violentas confrontaciones. Entre las obras creadas para su propio grupo está The Watteau Duets, que mezcla el baile de puntillas con movimientos de torso, dentro del estilo de Merce Cunningham. También ha suscitado mucho interés un grupo de bailarines japoneses formados en la danza clásica y moderna llamados sankai juku. Su trabajo está basado en el butoh, forma de danza-teatro que evita la coreografía estructurada y se esfuerza por expresar emociones primitivas utilizando la mínima cantidad de vestuario y movimiento. En sus espectáculos, los bailarines se suspenden boca abajo de cuerdas y son bajados lentamente mientras sus cuerpos se van desenrollando.
Profesora: Angélica Reyes.
Colegio Manquemávida


